Así será la nueva realidad de los hoteles

Adaptarse o cerrar, esa es la nueva consigna de todos en el ecosistema hotelero. La llegada del Covid-19 generó cambios en todo lo que nos rodea y los hoteles no son la excepción.

De hecho, han sido uno de los sectores más afectados al ver paralizadas sus operaciones por las restricciones de viaje impuestas a nivel mundial.

Después de casi un año de esta nueva realidad en la que vivimos, las cadenas hoteleras han empezado a reactivarse bajo nuevos estándares de bioseguridad para garantizar el resguardo de los huéspedes, quienes de ahora en adelante vivirán la experiencia de hospedarse en un hotel un tanto diferente a como estaban acostumbrados.

Check-in check-out sin contacto

La rutina de llegar al hall del hotel y entablar conversación con el recepcionista para hacer el check-in o check-out ya no será parte del proceso, porque incumple la medida de distanciamiento social impuesta por la OMS y los gobiernos del mundo para frenar la propagación del Covid.

Ahora esta gestión se hará de manera remota, mediante aplicaciones telefónicas o las mismas páginas de los hoteles.

Dependiendo de la inversión que haya hecho el hotel, los huéspedes también podrán hacer este proceso en kioscos o puntos electrónicos con máquinas diseñadas para facilitar el chequeo de los datos de registro, al igual que podrán cancelar por el servicio. Estas servirán tanto para la entrada como la salida.

Puertas sin contacto

La tecnología contactless no había tenido tanto auge como en los últimos meses. Las manivelas de las puertas son un importante foco de contagio del Covid, por lo que ahora todas las puertas se abrirán con una tarjeta de proximidad que, a diferencia de las que se usaban anteriormente, no necesitan tener contacto alguno con la manilla para abrirla.

Simplemente, al acercar la tarjeta al lector la puerta se abrirá automáticamente y al entrar a la habitación se cerrará al pasar nuevamente el plástico por el lector.

Algunas versiones de estas cerraduras electrónicas también funcionan con aplicaciones móviles. En ellas, el huésped no tiene siquiera que entrar en contacto con las tarjetas, sino que todo lo controlará desde su dispositivo móvil. Esto representa una gran medida para disminuir las posibilidades de contagio que puedan existir en estos establecimientos.

Las cerraduras electrónicas son en gran medida parte de la solución del problema del COVID ya que eliminan en gran medida que se toquen superficies (manillas, puertas, etc…) con nuestras manos, evitando así contagios. Empresas como Onity, están en constante investigación y desarrollo para mejorar los procesos de implantación en hoteles y mejorar la experiencia de usuario

Limpieza extrema

Si bien los hoteles deben caracterizarse por sus altos niveles de higiene, ahora estos estándares se han potenciado y cualquier medida, por exagerada que sea, no es desestimada. El uso de las mascarillas dentro de las instalaciones se mantiene como norma básica, pero ahora en la recepción también dispondrán de puntos para la distribución de mascarillas o caretas, además de estaciones para aplicar antibacterial.

Además, en los pasillos no solo se podrán ver las típicas señales de salida de emergencia y no fumar. Habrá recordatorios de usar la mascarilla y mantener la distancia. De hecho, en los ascensores existirán círculos marcados en el suelo señalando la cantidad de personas permitidas y el espacio preciso que se debe ocupar.

Uno de los colectivos esenciales en los hoteles son las camareras de piso, que equipadas con sus carros de limpieza, hacen una labor invisible a la par que esencial para mantener higienizadas, no solo las habitaciones sino las zonas comunes de los hoteles

En la mayoría de los casos también han optado por reforzar este trabajo con aspiradoras automáticas programadas para hacer un barrido cada cierto tiempo en áreas donde la concurrencia de personas es mayor. Lo novedoso de esto es que estos equipos cuentan con rayos UV para una esterilización más profunda.

Aforos reducidos

Uno de los cambios que quizás causará mayor impacto a nivel visual es que ahora los huéspedes no verán gran cantidad de personas caminando por el hall, restaurant, piscina o cualquier otra área común. El aforo quedará reducido a menos del 40% de su capacidad.

En el restaurante, por ejemplo, la distancia entre una mesa y otra será de más de un metro y en caso de que se trate de puestos conjuntos, una mampara acrílica dividirá una mesa de la otra.

Se respetarán los horarios de atención y los menús se podrán ver en los dispositivos móviles con tan solo escanear un código QR que estará adherido a la mesa.

Para el uso de la piscina se establecen grupos horarios que permitirán garantizar un espacio abierto.

Si las vacaciones antes necesitaban una planificación previa, ahora será necesario poner mayor detalle en la organización. Si anteriormente el hotel debía adaptarse al huésped, ahora es el visitante quien debe ceñirse a todas las medidas de bioseguridad que tenga el este para poder disfrutar de una estancia tranquila y segura.