La Costa Dorada abarca toda la provincia de Tarragona, desde el norte hasta el Delta del Ebro. Tiene destinos populares que llaman cada año a miles de visitantes, que se dejan atrapar por su encanto. Cualquier época del año deja descubrir sus bellos rincones, aunque septiembre, ya en temporada baja pero aún con buenas temperaturas, se revela como una de las mejores opciones.

En la oferta de alojamiento, destaca el alquiler turístico de apartamentos bien ubicados en complejos con todas las comodidades, como muestra Litoral.es. Unas relajantes vacaciones en la Costa Dorada están garantizadas, pero no olvides elaborar tu ruta para saborear al máximo la experiencia. Te dejamos algunas sugerencias.

  1. Disfrutar de sus playas

Nos encontramos en pleno Mediterráneo, en concreto, en el mar Balear. Por supuesto, dedicar unas jornadas al turismo de sol y playa es obligatorio, no solo por lo relajante del plan, sino por la belleza del entorno. Lugares entre los que escoger no faltan.

En L’Ametlla de Mar, uno de las poblaciones más turísticas, hay varias propuestas interesantes. Cala Forn, bien dotada de servicios y enmarcada por rocas y vegetación propia, es una de las más populares. La playa de Port Olivet , al norte del cabo de Santes Creus, es una playa salvaje también digna de visitar.

Otra de las imprescindibles es Cala Fonda, en Tamarit, porque el acceso a ella entre pinos ya merece la pena. Y, tras el camino, el descanso está garantizado sobre su arena fina, bien protegidos de los vientos con sus paredes de roca caliza y con aguas poco profundas que garantizan un baño tranquilo. Si quieres incluso puedes practicar nudismo.

Cunit, Els Muntanyans en Torredembarra, Creixell, La Pineda en Vila-seca, Torn en L’Hospitalet de l’Infant, Cap Roig en L’Ampolla… La Costa Dorada está señalada al completo por rincones que te fascinarán.

  1. Empaparse de historia y cultura

A lo largo del camino, encontrarás testigos excepcionales de la historia del lugar. Uno de ellos es el Castillo de Miravet, que se halla sobre un cerro de 100 metros y es ejemplo de la arquitectura templaria de Cataluña. De estilo románico, por otra parte, es el Castillo de Tamarit, que tiene unas vistas excepcionales al Mediterráneo, y está dentro del núcleo medieval de la población.

También se utilizó como castillo el antiguo Monasterio de San Miguel de Escornalbou, cerca de Ruidecañas, en la comarca del Bajo Campo. Y un lugar privilegiado también tenía el castillo árabe de Siurana, cuyos restos se conservan hoy junto a un establecimiento militar datado hacia el siglo IX.

Siempre habrá tiempo, en todo caso, para dejarse maravillar por el extenso patrimonio de Tarragona, la antigua Tarraco romana cuyas ruinas se localizan en un conjunto arqueológico Patrimonio de la Humanidad que se puede visitar. El Casco Antiguo, la Antigua Audiencia, el Anfiteatro, el circo romano, el Arena Plaza, el mercado central, la Catedral o el Barrio de Serrallo son otros puntos de interés.

  1. Respirar hondo en plena naturaleza

La Costa Dorada permite pasar del Delta del Ebro, un arque natural con más de 7700 hectáreas de extensión donde avistar especies o practicar deportes de aventura; a parajes de evidente belleza como el Parque de la Serra de Montsant. Adentrarse en alguna de sus rutas ofrece la posibilidad de descubrir joyas como La Musara, un poblado abandonado a finales de los años 50 y que pertenece a Vilaplana.

  1. Perderte en algún pueblo con encanto

En Calafell, su castillo, la iglesia de la Santa Creu del Castell de estilo románico, la ermita de San Miguel de Segur o la iglesia de San Pedro Pescador. En Torredembarra, el Castillo de los Icart del siglo XVI. En Sant Carles de la Ràpita, el puerto o la Cueva del Tendo. En Mont-Roig del Camp, un paseo que que recorra los rincones favoritos de Joan Miró…

  1. Darte un homenaje con su rica gastronomía

Quien vaya a la Costa Dorada y vuelva sin haber probado su arrossejat, sus calçots o su menjar blanc, no la ha conocido realmente. El primero lo puedes degustar en L’Ametlla de Mar, Calafell o Sant Carles de la Ràpita. Los calçots, en cualquier lugar si lo haces entre mediados de invierno y primavera. Y para el menjar blanc puedes irte a Reus. No te dejes ninguno detrás.

  1. Dedicar un día de diversión a la familia

Uno de los grandes atractivos de la Costa Dorada es PortAventura World, un complejo de ocio que cuenta con la suerte de ser el más visitado de España, y el sexto más concurrido de Europa. Cuenta con dos parques temáticos, un parque acuático, un campo de golf y cinco hoteles temáticos, además del único parque Ferrari del continente, Ferrari Land. Un lugar en el que es imposible aburrirse.

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