En el verano de 2018 decidimos volver a Galicia, algo que por casualidad hacemos cada 4 años desde que la visitáramos en 2010 (ver Diario Galicia 2010) y en 2014 (ver Diario Galicia 2014). Y la curiosidad es que cada vez que vamos somos uno más en la familia. En 2010 fuimos dos y en 2018 hemos ido cuatro.

Esta vez nos alojamos en dos lugares diferentes. En primer lugar fuimos dos días a la Ribeira Sacra para visitar uno de los lugares más bonitos de España y después viajamos hasta Santiago de Compostela, ciudad que conocemos perfectamente, para pasar un total de 6 noches.

Por el camino, hicimos parada en Ponferrada y Las Médulas.

La preparación del viaje

Como casi todos los viajes que hacemos dentro de España, y más desde que tenemos niños, el desplazamiento desde nuestro origen, Madrid, fue en coche, que no solo nos permite mayor comodidad a la hora de llevar todo el equipaje necesario sino también nos facilita las visitas en el destino.

Esta vez tuvimos que reservar 2 hoteles. El primero de ellos, en la Ribeira Sacra, fue el Hotel Augas Santas en la localidad de Pantón, muy cerca de Monforte de Lemos y del Cañón del Sil. Se trata de un hotel-balneario situado en un lugar muy tranquilo en plena naturaleza donde solo se podían oir los pájaros. Era una delicia salir cada mañana a pasear después de desayunar entre sus bosques y riachuelos.

En Santiago de Compostela volvimos a elegir, por tercera vez, el Gran Hotel Los Abetos, un fantástico hotel situado a las afueras de la ciudad pero con numerosos jardines, piscina, muy tranquilo y unas habitaciones envidiables.

Día 1. Ponferrada y Las Médulas

Las MédulasEn nuestro primer día de viaje partimos temprano en dirección a Galicia pero haciendo parada en primer lugar en una ciudad muy bonita, y también muy desconocida, de la provincia de León. Ponferrada no parece muy nombrada por los turistas, incluso alguna ponferradina se sorprendió de nuestras fotos en las redes sociales, pero bien merece una visita.

Para visitar Ponferrada lo mejor es dejar el coche en el parking público que hay bajo su Plaza del Ayuntamiento, donde se encuentra el mismo y de donde parten las calles que te llevan hasta el principal punto de interés de la ciudad, el Castillo de los Templarios. Por el camino no hay que perderse la Torre del Reloj, la Plaza de la Virgen de la Encina, donde se encuentra el monumento a la misma y la Iglesia del mismo nombre o el Museo de la Radio Luis del Olmo, el famoso periodista que nació en esta ciudad.

Tras visitar el centro de Ponferrada y comer volvimos al coche y nos dirigimos hacia un lugar que te deja con la boca abierta, Las Médulas, unas antiguas minas de oro romanas que dejaron un paisaje para el recuerdo.

Como íbamos de paso y con los niños decidimos ir solo hasta el Mirador de Orellán. Para ello se deja el coche en un aparcamiento habilitado a 700 metros del mismo y se camina por una vía asfaltada cuya mayor dificultad es su gran pendiente, que a veces llega a ser difícil de superar con una silla de bebé. Pero una vez en el mirador, el esfuerzo merece la pena y se recibe la gran recompensa.

Tras bajar, emprendimos la última parte de nuestro viaje hasta Pantón, localidad en la que se encuentra el hotel. Tras el largo viaje, simplemente dimos un paseo por sus alrededores, fuimos a la piscina y cenamos en el hotel. Por cierto, decir que tiene una gran ludoteca, gratis, donde los niños se lo pasaron en grande.

Día 2. El Cañón del Sil

Galicia - Cañones del SilNuestro primer día completo en la Ribeira Sacra lo dedicamos al Cañón del Sil, quizás su gran atractivo. Cuidado con las carreteras y las curvas porque distancias cortas se te harán eternas. Hicimos un recorrido de no demasiados kilómetros y nos llevó casi todo el día.

Nuestro primer destino fue el Monasterio de San Esteban de Ribas de Sil, hoy convertido en Parador de Turismo, y en el que pudimos visitar con total tranquilidad prácticamente solos, el claustro del monasterio y su iglesia. Una visita muy especial a la que hay que añadir las estupendas vistas del Río Sil que se tienen a lo largo de la carretera hasta que llegas a él.

Desde allí nos fuimos hasta la Iglesia de Santa Cristina, una joya del románico que es imprescindible visitar antes de asomarnos a los Balcones de Madrid, uno de los numerosos miradores que te vas encontrando a lo largo del camino. Desde allí se tienen unas vistas geniales y acceder es fácil pues hay un aparcamiento a unos 500 metros.

Nuestro siguiente destino fue Castro Caldelas, cuyo principal punto de interés de el castillo que se encuentra en su parte más alta. En el trayecto tendrás que vencer la tentanción de parar en cada mirador, pero si lo haces la ruta se hará eterna. Si tienes varios días, por supuesto es lo recomendable.

Tras comer en Castro Caldelas comenzamos a bajar por una sinuosa carretera hasta el Río Sil maravillados por los viñedos que se encuentran escalonados en las laderas de las empinadas montañas. Realmente sorprendente. Por cierto, nosotros no somos muy aficionados al vino, pero si lo eres, encontrarás numerosas bodegas que puedes visitar.

Nuestro último destino de la excursión fue el Mirador de Cadeiras, situado justo enfrente de los Balcones de Madrid obteniendo una vista diferente del mismo lugar, aunque hemos de decir que esta nos gustó menos. Se puede llegar en coche hasta el mismo mirador. Por último, volvimos al hotel para disfrutar de la piscina, cenar y descansar tras la bonita ruta.

Día 3. Monforte de Lemos y Lugo

Lugo - Murallas RomanasLlegó nuestro último día en la Ribeira Sacra y como suele pasar muchas veces, todavía no has visitado el lugar donde se encuentra el hotel. Y antes de irnos no teníamos más remedio que visitar Monforte de Lemos, una bonita localidad cuya visita no te lleva excesivo tiempo.

Los principales puntos de interés de Monforte de Lemos son el Colegio de Nosa Señora da Antiga, realmente espectacular, el Puente Romano, las calles comerciales alrededor de la Plaza Mayor, y el Castillo, con su Torre del Homenaje y el Monasterio de San Vicente do Pino, que hoy en día forman un Parador de Turismo espectacular.

Tras esta rápida visita, emprendimos camino hasta Lugo, la ciudad de la Muralla Romana más importante de España. Allí dimos un agradable paseo visitando esta muralla, que es Patrimonio de la Humanidad, la Catedral y las calles del centro histórico de Lugo donde debemos destacar la Iglesia de San Pedro y el resto de edificios que lo forman. Antes de abandonar Lugo, dimos una vuelta completa a la muralla con el coche disfrutando de la misma y de las puertas.

Así acababa nuestra visita a la provincia de Lugo y emprendíamos camino hasta Santiago de Compostela, donde únicamente nos dio tiempo a disfrutar de la piscina e ir hasta el centro de la ciudad para cenar y degustar una buena ración de pulpo y empanada.

Día 4. Santiago de Compostela

Galicia - Santiago de Compostela - Hostal Reyes CatolicosTras 3 días donde el coche había sido el gran protagonista, tocaba descansar de él y disfrutar de Santiago de Compostela. El día comenzaba con nubes y algo fresco pero poco a poco el tiempo fue mejorando dando paso a un sol que por momentos incluso molestaba.

Como no podía ser de otra forma, nuestra primera visita fue la Plaza del Obradoiro y la segunda la propia Catedral de Santiago de Compostela accediendo desde nuestra plaza favorita de la ciudad, la Praza de Praterias. Nunca nos cansamos de verla. Accedimos a la Catedral, que aunque la hemos visto muchas veces, nunca nos cansamos de hacerlo.

El siguiente plan fue el mejor que hacer en Santiago de Compostela, perderse por sus calles. Y disfrutar de su ambiente. Así llegamos hasta el famoso Mercado de Abastos, la Iglesia de San Agustín y la siempre animada Plaza de Cervantes, antes de ir hasta el Monasterio de San Martín Pinario y admirar la fantástica fachada de su iglesia.

La Rúa de San Francisco fue nuestro siguiente destino hasta la Iglesia de San Francisco, perteneciente al convento del mismo nombre y cuyo interior es digno de una de las iglesias más bonitas de la ciudad. Así acababa nuestra mañana antes de comer y regresar al hotel para descansar.

La tarde la dedicamos a pasear por el Parque de la Alameda, situado justo al casco antiguo de la ciudad y desde el que se tienen unas geniales vistas de la Catedral. Finalizaba nuestro primer día completo en Santiago pero todavía quedaba mucho más por visitar.

Día 5. Museo Pedagóxico de Galicia, Combarro y Pontevedra

El quinto fue el primer día que amenazaba lluvia en los días que estuvimos en Galicia. La mañana era fría y lloviznaba por lo que la idea era visitar algún museo.

Y muy cerca del hotel se encuentra uno de los más interesantes, el Museo Pedagóxico de Galicia, que te hace un recorrido por la historia de la educación de Galicia con una interesante colección de objetos, juguetes y libros usados en los colegios durante el siglo XX. Merece especial atención a la reconstrucción de las áulas de primeros del Siglo XX, la República, el franquismo o la etapa de la EGB.

Al salir del museo, el tiempo mejoró y vimos que la previsión era buena en Pontevedra, por lo que emprendimos camino hasta su provincia, concretamente Combarro, al que fuimos a comer. Tras la comida visitamos este espectacular pueblo conocido por sus cruceiros y sus hórreos. No había demasiada gente para lo que suele ser habitual y por tanto disfrutamos de Combarro de la mejor manera posible.

Desde allí fuimos a Pontevedra, que ya la habíamos visto en anteriores visitas pero siempre nos había pillado lloviendo. Yno podíamos dejar de pasear por sus calles con buen tiempo y disfrutar de sus plazas y su ambiente. La Basílica de Santa María la Mayor, la Praza de Ferraría, la Iglesia de la Virgen Peregrina y la Plaza de la Constitución fueron nuestras principales visitas de Pontevedra antes de emprender camino de nuevo hasta nuestro hotel y disfrutar de la piscina como cada tarde.

Día 6. La Coruña

La Coruña - Monte San PedroEn nuestros viajes a Galicia tampoco fue faltar una visita a La Coruña, una ciudad que nos encanta. Y que siempre que visitamos descubrimos algo nuevo. Nos encanta y si estamos cerca, no podemos dejar de visitarla.

Además, el día era espléndido con un sol que deslumbraba por lo que el día tendría que ser perfecto. En primer lugar aparcamos junto al puerto en la Avenida Marina para poder disfrutar de los bonitos y emblemáticos edificios que asoman a ella. Desde allí se puede acceder fácilmente a la Plaza de María Pita para admirar su modernista Ayuntamiento y las calles comerciales que parten de ella. Cerca se encuentra también la Iglesia de San Jorge.

De nuevo cogimos el coche y nos fuimos hasta la zona de la Torre de Hércules. Puedes ir dando un agradable paseo pero con niños tan pequeños no lo recomendamos así que el coche es el mejor aliado. Allí visitamos el Acuarium Finisterrae, uno de los acuarios que más nos han sorprendido en España y eso que hemos visitado bastantes. Es un acuario diferente al resto que puedes encontrar y la verdad es que lo disfrutamos mucho, sobre todo con las focas que hay en una piscina exterior.

Tras comer en el acuario, nos dirigimos hasta el Monte de San Pedro donde se encuentra la famosa Cúpula Atlántica y desde donde se tienen unas fabulosas vistas de La Coruña y sobre todo de la Torre de Hércules. Una visita totalmente recomendable, también para los niños por las praderas que puedes encontrar y el parque infantil al que no le falta de nada.

Tras visitar La Coruña volvimos hasta Santiago de Compostela nuevamente. Ya solo nos quedaban dos días, pero mucho por disfrutar y lo queríamos aprovechar.

Día 7. La Costa Ártabra

Si hay un lugar en las Rías Altas de Galicia que no debes dejar de visitar, ese es el Golfo Ártabro y sus espectaculares acantilados. Eso sí, si vas desde Santiago de Compostela, el viaje hasta allí es un poco largo aunque merece la pena. La lástima es que el día estuvo muy nublado y no lo pudimos disfrutar al máximo, sobre todo por la niebla que truncó algunos de nuestros planes.

Lo ideal es comenzar la visita en Ortigueira y la Estaca de Bares, pero por falta de tiempo nosotros la comenzamos en el bonito pueblo pesquero de Cariño y su vecino Cabo Ortegal, el lugar que sirve de frontera entre el Océano Atlántico y el Mar Cantábrico. Las vistas desde el Cabo Ortegal, incluso con nubes, son maravillosas y es una visita completamente obligada.

Desde allí parte una carretera estrecha y sinuosa que te lleva entre bosques y prados con vacas hasta lo alto de los Acantilados de Vixia Herbeira, los más altos de la Europa Continental solo superados por los acantilados de Irlanda. Pero la niebla nos privó de unas de las vistas más espectaculares de Galicia. Ni siquiera paramos en el mirador porque no veríamos nada así que continuamos nuestro camino esperando no cruzarnos con ningún coche o vaca, pues la niebla era bastante espesa.

Justo antes de llegar a San Andrés de Teixidó la niebla desapareció y pudimos parar en el Monumento a Leslie Howard, desde donde se tienen unas bonitas vistas. San Andrés de Teixidó es también una visita obligada con su iglesia, destino de peregrinaciones, y sus bonitas calles. Cuidado con las cuestas que hay desde el pueblo hasta el aparcamiento donde debes dejar el coche.

La excursión finalizó en Cedeira, donde comimos y donde dimos un bonito paseo por sus calles y su ría antes de abandonar el maravilloso Golfo Ártabro.

Llegamos nuevamente a Santiago de Compostela, donde esta vez no tocó piscina, pues las nubes dejaban un ambiente frío al que se sumaban las aguas heladas de la piscina que nunca son suficientemente frías para un niño.

Día 8. Mirador de Ézaro y Fisterra

Costa da Morte - EzaroÚltimo día en Galicia. Y el más caluroso de todos alcanzando casi los 30 grados. La mañana de este último día la dedicamos a dar un pequeño paseo por el centro de Santiago de Compostela ultimando algunas compras y buscando algún recuerdo para llevar. Y por supuesto, disfrutando de sus callejuelas.

Tras comer en uno de los numerosos restaurantes de la Rúa do Franco, cogimos el coche y nos fuimos hasta la Costa da Morte para pasar la tarde. En realidad ya conocemos la costa porque la hemos visitado 2 veces así que fuimos directamente hasta los lugares que más nos gustan. En primer lugar, el Mirador de Ézaro desde el que se tienen unas geniales vistas del Atlántico y del Cabo de Finisterre al fondo.

Y a este lugar fue al que nos dirigimos en segundo lugar, el Faro de Fisterra, final del Camino de Santiago y lugar mágico para todo el que se acerca. Como nota negativa, que había demasiada gente, ya que era domingo y el tiempo era espléndido. Pero aún así es un lugar que merece la pena. Tras visitar el faro y admirar la inmensidad del océano nos hubiera gustado ir a la vecina Playa de Langosteira, pero aparcar era imposible. Estaba todo completo.

Por tanto, emprendímos camino hasta el hotel para disfrutar de un último baño en la piscina y hacer las maletas para volver al día siguiente a casa. Como hemos dicho al empezar el diario, hemos ido a Galicia cada cuatro años y cada vez que hemos ido éramos uno más en la familia. A ver qué pasa en 2022…

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